Este viaje hacia el descubrimiento del propio Ser no tiene fin, porque se encuadra dentro de un crecimiento personal que no acaba sino con la muerte*. Una buena terapia inicia y promueve en el paciente este proceso de crecimiento, que si bien al principio requiere que esté presente la figura del terapeuta, le prepara para más adelante continuar el camino por sí mismo. El terapeuta hace entrar en acción las fuerzas interiores de la personalidad que amplían y expansionan todos los aspectos del Yo –autoconciencia, autoexpresión y autoposesión– fuerzas que actúan tanto a nivel consciente como inconsciente.
La Esencia de la Terapia
Todos nosotros hemos sufrido dolor en nuestro “corazón” o núcleo de nuestro ser en pocas o muchas ocasiones a lo largo de la vida. Para defendernos creamos barreras en torno a ese núcleo. Estas defensas que nos pusieron a salvo en esos momentos se quedaron grabadas en nuestra personalidad y en nuestro cuerpo de forma permanente, aunque el peligro ya haya pasado. Esto provocó no solo que el dolor que sentíamos no se disipara, ya que se quedo congelado en nosotros, sino que también evitó que volviéramos a ser como éramos (ingenuos y fervorosos creyentes en la vida) y nos condeno a vivir con pesadas armaduras que reducen nuestra capacidad hacia la vida.
La terapia bioenergética propone el trabajar sobre el nivel muscular, y desde aquí acceder al nivel de las defensas del ego o a las defensas emocionales según corresponda. Así al tratar las tensiones musculares (cuerpo), puede ayudar al individuo a que entienda como su actitud psicológica está condicionada por la coraza muscular o rigidez de su cuerpo (consciencia). Gracias a la terapia y cuando la persona considere conveniente, se puede llegar y abrir la puerta a los sentimientos reprimidos, movilizando los músculos contraídos que frenan y bloquean su expresión (catarsis).
Normalmente, es casi imposible para una persona deprimida elevarse por encima de la depresión a base de tener pensamientos positivos. Cuando su nivel de energía se eleva a través de una respiración profunda y la descarga de sentimientos, la persona puede salir de su estado de depresión .
Para ello, la bioenergética trabaja con masajes y ejercicios destinados a ayudar a las personas a entrar en contacto con sus tensiones y liberarlas a través de un movimiento apropiado. Todo stress produce en el cuerpo un estado de tensión. Cuando la tensión desaparece el stress se alivia. Las tensiones crónicas persisten después de que el stress se haya eliminado, bajo la forma de una actitud no consciente en el cuerpo o grupo de músculos.
Así pues, tras lo expuesto, queda claro que la esencia de la terapia se orienta a derribar todas las posiciones defensivas de la personalidad, para que el individuo pueda actuar desde el impulso que brotaría de su corazón poniendo en juego sus emociones, su cuerpo y su ego de una manera coordinada y que le conducirá a un estado de natural bienestar.

*La terapia bioenergética trabaja con los apartados biográficos y adaptativos de ser, si bien en nuestro modelo integramos los paradigmas transpersonal y tanatológico, los cuales aluden a una concepción psicoterapeútica que traspasa los límites del entendimiento egóico en pos de ahondar en el conocimiento interior. La propia Bioenergética derivó en otra terapia que integra el paradigma transpersonal denominada "Corenergética" de la mano de uno de sus creadores, John Pierrakos. El propio Alexander Lowen admite la existencia de la espiritualidad ciñiéndose esta en su trabajo a parametros de autoexpresión mental, corporal y emocional.
FUENTES: Bibliografía de Alexander Lowen:
- La Depresión y El Cuerpo. (2001) Alianza Editorial.
- Bioenergética. (1982) Diana.
- El Lenguaje del Cuerpo: dinámica física de la estructura del caracter. (1985) Herder.







